Vals y Mazurcas

Vals

Algunos estudios sitúan los orígenes del vals en Austria y el sur de Alemania, donde existían los landler, danzas campesinas del siglo XII y XIII donde las parejas giraban toscamente, en el sitio, marcando el compás de tres tiempos.

A finales del siglo XVIII el landler, que se había extendido por gran parte de las zonas rurales de Europa, pasa a formar parte de los bailes de la nobleza y burguesía, adquiriendo un mayor refinamiento en las formas de ejecución, convirtiéndose en el vals que en la actualidad se conoce.

Este ritmo, dentro del grupo de temas centroeuropeos que llegan a Canarias a finales del siglo XIX y principios del XX, es de los más tardíos. Con él se introduce la moda de bailar entrelazados, algo que hasta el momento no se usaba en las islas.

Esta danza se hace indispensable en los bailes de las ventas, o en los salones de las casas más grandes de los pueblos que se habilitaban para ello a principios del siglo XX, siendo en sus orígenes temas instrumentales que, con el paso del tiempo, y una vez asumidos por el pueblo, se convierten en temas cantados, añadiéndoles letras con un marcado carácter romántico.

El vals que la Agrupación Folklórica Oroval interpreta en este trabajo, fue uno de los primeros frutos de las investigaciones que, desde hace ya algunos buenos años, lleva realizando el taller etnográfico. Esta pieza musical fue recuperada en el municipio de La Guancha, concretamente en el seno de la Agrupación Folklórica de la Tercera Edad, allá por el año 1998, siendo nuestro informante Juan Esteban López García, natural de El Mazapé (Icod el Alto), nacido el uno de enero de 1929.

Don Juan tocaba el laúd y el violín desde muy joven, en un grupo de unos seis amigos que se reunían para cantar a Lo Divino en Navidades, o para amenizar algún baile particular. También dominaba el acordeón, instrumento que se trajo de Venezuela, país en el que estuvo durante tres años trabajando de mozo de unos almacenes. Era autodidacta, según nos lo confirma su mujer, Nélida González Suarez:

“Ellos lo que sabían tocar, lo aprendieron en un grupito que tenían, pero ellos solos, de oído, nunca fueron a aprender a ningún sitio…”

El propio informante, Juan Esteban, nos contó que este vals lo aprendió de muy joven, al principio de empezar con el laúd.

En las imágenes grabadas, podrán observar cómo los bailadores, escenifican las diferentes formas con las que un hombre y una mujer se posicionaban para bailar, siempre intentando guardar las distancias por parte de la mujer.

Mazurca de El Hierro

La mazurca forma parte del grupo de piezas europeas, que junto con las polkas y berlinas llegan a Canarias tardíamente. También se dice que es un baile típico cuya cuna está en Masuria, Polonia, y que fue introducida en las Islas en la segunda mitad del siglo XIX.

Los denominados bailes de cuerdas en El Hierro, están muy relacionados con hechos históricos, como la progresiva llegada a la Isla de los indianos que habían regresado de Cuba, y la creación de las primeras sociedades o casinos a finales de siglo XIX y comienzos del XX.

Paulatinamente fueron proliferando los tocadores de guitarra, bandurria y laúd, a cuyo son, en las recién creadas sociedades, tenían lugar los denominados bailes de cuerdas.

El concepto engloba a un conjunto de bailes, generalizados incluso en ambientes rurales de Europa del siglo XVIII (folias, malagueñas, seguidillas, isas) y del siglo XX (polka, mazurca, berlina), los cuales arribaron a la isla de El Hierro –como tantas otras cosas- con bastante retraso:

Aunque fueron en sus orígenes bailes sueltos –celebrados al aire libre de bella coreografía, algunos muy alegres-, en los casinos se adaptaron a la nueva modalidad de baile “agarrado”, práctica muy común, incluso en el Archipiélago, desde mediados del siglo pasado, estando relacionado todo ello con el movimiento “aperturista” que se observó en El Hierro por aquellos momentos, en los que el papel de los indianos significó tanto.

En el caso de la Mazurca de la isla de El Hierro, cabe destacar su singular letra, en la que (al igual que en el romance de la Pulga y el Piojo) se manifiesta una personificación de diversos animales que establecen un extraño y desconcertante diálogo entre sí.

Mazurca de El Zapatazo

Mazurca recogida por el Proyecto Comunitario de la Aldea de San Nicolás en Gran Canaria. Al igual que ocurre con el Tanganillo o Tajaraste de Teno Alto, estamos ante un tema usado para animar y despertar los bailes, cuando estos empezaban a decaer. La dinámica consiste en que la parranda va acelerando el ritmo de la música, intentando conseguir que los bailadores, o se cansaran o se equivocaran.

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